DEPRIMIDO
Empiezo a estar deprimido.
Entre la estupidez de haberme machacado con ideas
producidas por el calor alborotado de mi puzzle sin piezas,
con la ira desbordada escapando del bolsillo de mi manto,
me siento deprimido.
Soledad, envísteme una cornada de llanto y luego siéntate
a desbocarte en la orilla de mi lamento.
Sé mi nueva compañera arropándome en tu ombligo de tormentos
y lloriznas; acércame a sus recuerdos y ponte celosa
al ver que la quiero, reventando por ella en mi adentro,
sabiendo escuchar lo que mis oídos oyen, aprendiendo a amar
lo que mi corazón dice, queriendo aplastar estos momentos
en besos ahogados en el último rayo de sol eclipsado en mi averno.
Deprimido, sin saber que este pozo me enlaza al vacío, sin saber
que ese alma nunca podrá ser mía, sin poder acostarme en mi sueño
donde tú eres pétalo y yo el rocío, donde eres estrella y yo firmamento,
donde empiezan mis sueños comienza lo nuestro.
Me siento deprimido, envuelto en sábanas enredadas por el ocio perdido,
de esa cama donde envolví alguna vez holocaustos del saber.
Silbo entre los labios cortados la canción que despoja mi lagrimal encegado
en ver lo que nunca existió en su mirada encendida, encerrada en imágenes
del olvido que desbaratan mi corazón.
Deprimido por la vida que no podré llevar, que lamento en el maullar de un perro,
que susurra mi soledad.
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Hace 1 mes.
